3 cosas quiero regalarles:
1.
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Pobre de seguro
que se lo llevó preso un refrán-
Pobre de mí
Que me lleva reo un afán-
Pobre de todos
Que en su egoísmo, no pueden ser uno.
Pobre del silencio
Que siempre lo callan-
Pobre del ruido
Que no lo dejan morir.
Pobre del olvido
Que tantos lo miman.
Pobre de la soledad
Que está siempre acompañada
Pobre de la selva
Que tiene un rey
Pobre del coraje
Que le tienen miedo
Pobre el pueblo
Que lo nombran en tercera persona
Pobre de las sombras
Que por no ser luz se forman y deforman
Pobre de todos los que no sean luz-
Pobre de la justicia
Que siempre le ponen precio.
Pobre de Dios
que en su nombre olvidan su esencia.
Pobre del diablo
Pobre de la naturaleza
Que cría cuervos que le pican los ojos.
Pobre de mi voz
que escribe pobreza y aprende a llorar.
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2.
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¿Vos sabés mirar con la mirada?
¿Vos sabés decir con la mirada?
¿Vos sabés pisar con la mirada?
¿Caminar?
¿Cantar?
¿Sabés callar con la mirada?
¿Sabés hundir con la mirada?
¿Podrías latir con la mirada?
¿Podrías sacar a volar una mirada con la mirada?
¿Amar?
¿Interrumpir el frío de la ciudad?
¿Vos sabés acariciar a un animal con la mirada?
¿Sabés desear con la mirada?
¿Podrías con la mirada crear un universo que diga quien sos?
¿Podrías con la mirada incendiar sentidos?
¿Podrías después con la mirada tomar las cenizas del fuego,
Y saber que eso es querer?
¿Vos podés hacer de tu mirada un océano,
donde las miradas naden, naveguen, se ahoguen?
¿Podés con las miradas?
¿Podés con los ojos tan abiertos como el sol?
¿Sabés suspenderte en las miradas?
¿y mirar con el corazón ardiendo de pasión?
Decime que sabés mirar así
Decime que me podés mirar.
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3.
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No necesito más palabras para decir lo que te quiero decir,
No necesito saber que es un decasílabo para hacerme sentir.
De hecho los decasílabos me chupan un huevo.
Todo eso son inventos del hombre:
como el dinero, como el fracaso, como la codicia.
No necesito más que mi mirada para hacer un poema,
Se lo digo a usted poeta de cinco letras soberbias,
Que la poesía nace del alma
Y yo a ella la llevo a todos lados
Con el valor de ser quien soy.
En el mundo me llamaré Agustín Marcenaro
pero mi alma no tiene nombre
...
Como la suya.
Así que firme sus libros,
Mientras mi cuerpo escribe
Y mi mirada: mira.
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Ando ahí adentro.
Mis saludos,
gracias por aceptar mi regalo,
y no dejen de mirarle los dientes.



