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miércoles, 13 de octubre de 2010

Pelados

*

En punto de encuentro
colectivo atravesando inconciencia
semáforo da luz verde a todos aquellos
que forman el todo.

guiño - doblás, escapás de tu avenida,


diarios y revistas se chamullan esquinas,

la lengua silencia lo que no toca
suena el timbre,
se baja la Edad
camina recto hacia el horizonte
cargando su cartel “prohibido estacionar”

sus ratas arriba, sus ratas abajo,

no es casualidad lo que se te cruza
el tiempo es invisible
(siempre está ahí con toda su invisibilidad
rompiendo las pelotas)

el portero brilla solo,
es un tipo jodido, estático, hablador.
Las calles, bocas abiertas borrachas
se ponen en pedo
tomándose
del pelo de las gentes
que van y vienen,

pelados.

no es casualidad cruzar, cruzarte,
ni cruzarse,
ni dejar que lo que se te cruzó,
pase
y se cruce con otro cruce.-


Semáforo en rojo...
que pase el que guste.


*


miércoles, 6 de octubre de 2010

Fue hoy

*

Todo empezó
y siguió así: empezando.

Fue hoy,
el ayer de cada día,
el mañana de cada noche,

-el tiempo es la tilde de todos mis poemas,

la presencia de la sonrisa que guía
una oscuridad que amanece por amor al arte,
porque por amor el mundo sufre,
porque nos dieron algo grande que nos cuesta regalar,

cuánto se aprende al ser lo que somos

la respuesta tiene a la pregunta:
¿vale la pena hacerse tanto la paja en el ojo ajeno?

-
alguien quiere usurparte
y vos no te tenés.-


*

lunes, 29 de marzo de 2010

Babilonia: gata en celo

"El viejo león del circo no distingue
entre un ruido cualquiera y un aplauso cerrado.
Para él todos son ruidos.
Para él todos los hombres son payasos."

Jorge Boccanera


Telaraña cocida a mano
atrapa insectos de patas cortas
los mima
los tortura
y los llama por su nombre.

La vida a veces pasa
como en un ascensor.
Y a mi me queda
el vicio de despertar
con los ojos ingenuos
buscando rincones libres
donde me sienta espacio,
hoja en blanco para una canción.

Y vuelan
grandes granadas cargadas de expresión.
Vuelan porque las hago Volar
aunque las rellene de ideas macizas
como de lo simple que es amar.

No se lo explico al mundo
porque no se puede explicar,
No se vende, no se compra
No se dice por televisión-
A ver si me explico:
"Señoras y señores:
el mundo no tiene corazón",
Tiene:
Mujeres – hombres – naturaleza y muchas otras cosas.
Pero el mundo no tiene corazón.
Aunque crea sentirlo en mi interior:
late pasión y mis pies en el cordón
envuelven una botella de vino barato.
Es la imagen de la vez que tomé para pasarte por mi garganta,
para que bajes al estomago y los ácidos te consuman.

"el difunto día
renace
cuando la noche se suicida"

Y se me cae esta Premonición:
Alpiste fresco
listo y apuntando
al pico de un elefante
que cambia su marfil
por dos alas
que lo lleven al cielo.

Babilonia
Ciudad del diablo
Pueblo de Dios:
Te confundo con la muerte
Te perdono el asco que me das

Babilonia
gata en celo
de lengua asfaltada/envenenada:
Te pongo el hombro
Te muestro quien soy.



jueves, 7 de mayo de 2009

Acelga 0.99

Acelga 0,99,
a sus pies paltas machucadas.
Camino calles negras bien iluminadas
la gente pasa mirando las vidrieras
yo los miro a ellos
no hablan pero no paran de decir
GRITAN en sus cuerpos abrigados.

Pasos.
Dos policías no entienden su uniforme.
Parado un hombre que se acomoda el bigote.
Más pasos.
Desentendidos, una pareja se esquiva las manos.

Conducen seres.

Un 37 me refriega sus pasajeros en la cara
atento, miro si alguien brilla en él,
NADA,
un confuso vacío de cuerpos oscuros,
de miradas ilegibles y predecibles.

Una cumbia se desata de un kiosco.

Bastones sosteniendo ancianos.

La esquina explota de infelices soportándose,
una señora me choca con su cartera, se da vuelta y me dice: Perdón.
No pude modular para responderle, tan callado como un callado más
me resguarde en mis pensamientos.

Una chica no muy chica me mira al pasar,
desde abajo me observa cual un Dios.
Sí supiera cuan pequeño soy,
si supiera cuan diminuto me hace la traición,
cuan infértil me forma el dolor.

El cielo mira.
Pienso:
El mundo es un inmenso bastardo pisándote los talones,
y a mi lado bastardos ignorando serlo.
Sí, yo otro bastardo ignorándome.

Y otro policía, éste con planilla,
éste entiende su uniforme
pero no entiende por qué lo viste, por qué lo usa.
Fuma.

Tal vez te cruce.
Flash: bajabas de algún medio, corrías a mí sonriendo, dispuesta a besar.
Otra NADA. Esta dolió, me devolvió peor.

Pisadas varias.

Una rápida:
No tiene menos de ochenta años, avanza a paso acelerado,
jamás pensó en la muerte, mujer. Jamás pensará en la muerte.
Y aquí no dejo de pensarla, la castaña muerte de ojos miel
que brilla tanto al reír como al llorar,
mi muerte de piecitos tiernos y manitos con arrugas suaves
mi muerte de pasado anestesiado, que no se deja pisar.

Me aplastan con sus botas, granaderos del orden establecido,
con horarios y marionetas de piel.
Sangre no se muestra, ni se huele.
Se esconde en sus venas, en lo más hondo.

Jogging elasticado. Podes pagar en cuotas con Visa o MasterCard.
Diecisiete pesos con noventa.
¿Qué miro?
No, no quiero serlo.

Edificios altos, publicidades agobiantes, luces enfermizas,
mi cabeza toma vuelo, estiro el cuello,
abro la boca, muestro los dientes,
la lengua reina, mis brazos trepan por los balcones,
macetas caen, la gente sigue...
sobrepaso el límite, grito al mundo en un silencio atronador.
Hola Luna, al fin te encuentro.
Por favor, matame, que me intriga LA verdad.


miércoles, 29 de abril de 2009

Fresca y crocante la herida

Saca a relucir su astucia ,
maga avalancha de la cara a las mangas.

Fuertes vidrios de seda acostados,
dados a cualquier vereda que cargue ilusión.
Simple sumiso esquivo del destino
inquieto vendedor de tizne
fabrica biblias para presidentes decentes.

Aquí se vende la historia con pinchazos y en alfombras voladoras
de peras grandes con sabor a pobres
con gusanos de mentira y prendedores con brillantes.

Sin camisas los decentes descerebrados por el sistema,
optan por el pan amohosado con carne cocida a la codicia
por los pingüinos acechados no por el petróleo, sino por el fracaso.

Hay desvelo por el sillón.
Se complacen por la derrota, los amigos del dinero, del mercado y la escafandra.
Subirán para sentir su almohadón poderoso, que guarda olores agrios y sangre seca, las huellas de los esfínteres bla-bla-bla, golosos de palabras falsarias,
arrumacos de dolores varios.
Si todavía se huele, balcón de hélices mudas y movedizas recuerdan la huída,
aún se respira
fresca y crocante la herida.