lunes, 16 de agosto de 2010

A orillas de un empedrado

*

La fuerza de tus puntitas de pie
pantorrilas contraídas
la constelación lunar en tu cuello amanecido:

me estás dando el beso
que inventa el cielo de los labios;

nuestras almas disfrutando
nuestros cuerpos,

el amor ciclopé
que mira redondo
y no encierra
libera
arte apasionada
de hermosas piernas
que me pone la nuca de cintura
y me hace creer fervientemente
en el sabor de sus pecas.

Hacemos canciones de palabras
en una hoja tamaño mundo
subrayando todo con colores

creadores
de perfecta cosa grosa
que hace cinco meses
tiñó nuestros mares piscianos

a orillas de un empedrado

esa noche de verano

recuerdo,

rodaba la escena
en la que te convidaba mi mano.


10 comentarios:

Tefilina dijo...

cuanto amor descripto!!
Felicidades!!!

Graciela dijo...

Qué lindo Agustín!!!!!!! Muy dulce...como el amor pisciano según se dice por ahí, ja. Un abraza-Graciela

Graciela dijo...

Qué lindo Agustín!!!!!!! Muy dulce...como el amor pisciano según se dice por ahí, ja. Un abraza-Graciela

Ema dijo...

INTENSO Y HERMOSO GRACIAS POR COMPARTIRLO.

Caín dijo...

Amarte, como yo te he amado,
era una forma de amarte tal vez ingenua y algo torpe,
como corresponde al amor supongo,
difícil de expresar de cualquier manera
en el preciso lenguaje matemático de la trigonometría,
y no porque fuera este precisamente un amor sin tamaño,
un amor sin medida,
sino porque es más dado el amor
a medirse en unidades más propias de la alquimia que practica,
en cuerdas de palabras sin mayor rigor que la metáfora,
la analogía de la cosa que es de la cosa pretendida…
Así yo podría decir sin miedo a equivocarme que te he amado
como ama el pubescente a la meretriz,
un amor de un día, un amor virginal,
el día que le desvirga
como ama la ternera lechal a la ubre,
un amor animal, el amor de una bestia,
en la leche caliente, que la alimenta
como ama el indigente a la calderilla limosnera,
un amor decadente, un amor hambriento,
cuando cae en su taza de hojalata
un amor inmediato, un amor de un instante,
era otra forma de desconsuelo, me imagino dentro de la calamidad que es la vida,
al fin y al cabo el amor es un sentimiento triste
como es de naturaleza insaciable,
yo así, te amaba con hambre, con el rigor del apetito
diariamente, sin vocación, sin ceremonia, sin arte
como se ama el aire, la comida, el agua, la temperatura del cuerpo
con necesidad, con urgencia, tal vez en un lenguaje demasiado básico,
sí, tal vez nunca he sabido expresarme, la elocuencia nunca fue una de mis virtudes,
y tal vez es así que se nos ciñe el amor a la carne,
como se ciñen los harapos al indigente, en palabras de dientes careados,
es cierto, me dirás quizás que no parece un sentimiento demasiado bello
pero quién dice que ha de serlo, el amor.
En cualquier caso qué importa,
cuando se ha ido este sentimiento pasajero y caprichoso como el vuelo de un insecto,
qué queda en el organismo que nos satisfaga,
tal vez la melancolía
como una molécula de azúcar vertida en una tonelada de agua,
que nos permita recordar
en el sufrimiento de esas partículas expandiéndose disueltas en un océano tan vasto
que hubo un día en que pudimos creer en la felicidad,
¡qué ilusos!,
será hasta que probemos de ese contenedor un vaso de agua
y comprobemos que de toda la dulzura
tan sólo queda el sabor a agua,
que todo es mentira...

Anónimo dijo...

que bien te haría desenamorarte un poco..

abrazoo

Bubón Bardo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Max dijo...

Soy un creido del amor a pesar de todo. Amar a alguien es lo mejor que te puede pasar anon...

Leí tu perfil man, que buen sueño que tenés, espero serte útil si alguna vez se te cumple (puedo pintar las paredes ja).

Suerte

Luz_ de_Luna dijo...

Agustin!
Un poema muy bien logrado, te felicito
Un placer haber encontrado tu blog en el de Gra y asi conocerte

Hay veces que el saber que uno es amado y que ama, despierta envidia y mas, mira que mala onda es y cobarde que no pone el nombre, se esconde, no des importancia a los/as necios/as

No entiendo la vida sin amor, asi qeu sigamos enamorandonos y pintando el mundo con él, que hace mucha falta
Un abrazo

Anónimo dijo...

Estoy leyendo a León Tolstoi "La muerte de Iván Ilitch".