domingo, 30 de agosto de 2009

ESPADA-yo-PARED

Tiempo que se presenta,
vestido -
pasa.
Deja esa mirada, esas otras,
sonrisas que se pegan a la frente despertando a mi conciencia de su siesta,
conciencia que con imprudencia se dedica a pensarlas.

Serán pan mientras me beba otro Syrah,
Serán pared mientras se esfuerza un “nunca más”
Serán suertes mientras nos llega algún final.

No faltará esa postura: ESPADA-yo-PARED.
mi lengua diría:
“Acomódate preciosa, leerás mis poesías, rendida: las escribirás, forzaras besos al aire, darás vueltas en mi agonía y –caradura- el sueño, nos hará soñar. A vos y a mí, de mí, en mí, por nada más que mí.”

Soñé, embarré, me creí el cuento de lo eterno.

Sigo:
“No te rozará mi deseo, ni mi pensamiento dibujado de perfume,
Quizás algunos destellos –pioneros- que podrían abrir tu fuego en dos.”

Es claro y absurdo, pero es.
Y nadie me saca del imaginario que en el cruce de nuestros ojos
un tiempo divino se puso a llorar.

Frenas a esperarme, mientras te arrastra tu vergüenza.
Pena para los dos, pena para compartir.

“Y no te alcanzaría un corazón, silueta,
para guardar mis lagañas envenenadas de canción,
como no me bastaría la miga de tu vista para alimentarme la razón.”

De contramano, como la sobredosis de caricias que escondió ELLA junto al amor, avanzando a saltos largos: - te veo llegar.
-Al saludar y al “tic-tac” ansioso de mi beso,
solo el sabor frustrante de mis mejillas te llevarás...

te llevarás, silueta:
sabor para ocultar-

sábado, 22 de agosto de 2009

Callas y no otorgas

Silencio
Dos pisos abajo: merienda recalentada-
Hay protagonistas vendiendo entradas,
ofrecidos anuncios de felicidad.
No tengo ESA hambre, no esa.
Persigo carne, persigo sangre.

La estufa llamando la atención.
No hace tanto frío-
Escondo los dedos, los escondo de mis manos,
Manos_ quietas de paciencia,
paciencia que no cabe en mis piernas,
ni en mi cabeza.

Me falta una ventana más,
Que no de luz, que de vista.
Que no de más que cierta claridad
para cuando vengas de tu cita a ciegas.

Salvándome de todos los silbidos del amor,
veo que la tarde no vale nada.
No hay nada.
Y mañana habrá, me burlaré de mí hoy,
minutos que serán ruinas,
no habrán envidias: para las risas silenciadas
que florecen de la habitación de al lado.
Sinceramente:
Angustia, que extrañaré-

Mañana será como ese pasado todavía tibio,
que todavía veo.
-con velo
Te veo callar:
Callas y no otorgas.
No haces más que llorar lágrimas comunes
–llenas de marcas, se deslizan por tu interior,
por esa fabrica de ásperas sensaciones que reprimes.
Miedo.
Y yo no estoy.
No estoy, ni estaré.

Tardan los años, a veces las horas.

De pronto:
-Elipsis-
Se escucha a los protagonistas murmurar sobre la cena.
"¿Qué comemos?"

Sordo, miro por la ventana que falta:
Oscureció.
Afuera también.


miércoles, 19 de agosto de 2009

Te dirás/Me dirás

Vienes,
cada vez más cerca.
Y te veo más grande, y no me achicó.
Me enciendo a esperarte junto al viento,
me siento a distanciarme del camino empedrado.

Te maquillarás, sabiendo que detesto eso,
y me besaras con tus labios untados en lápiz labial.
Me importará un carajo y buscaré sentir tu lengua
aferrada al corazón.
Te dirás: ¿qué hago?, me dirás: ¿que haces?
No te sabré responder.
Tú, esperarás respuestas, sabiendo que mentiré-

Y allí te veo, parada en un decorado verde,
buscando reacción en mí,
sabes que poco puedes esperar.
Anticipando, te digo, casi afirmo:
“ni se te ocurra
esperar algo de mí,
porque más que la espera
no podré darte”

No me entiendes.

Desesperas-

miércoles, 12 de agosto de 2009

No te tengo

No te tengo y no se de que me quejo
Si nuestras libertades se escondían en nuestros miedos,
Si nuestros miedos se alimentaban de nuestro alrededor.

No te tengo y no se de que me quejo
Si nuestro amor era el final de una canción,
Si nuestros sueños eran ventanas en el suelo.

No te tengo y no se de que me quejo
Si con vos la razón se vestía de payaso
Si conmigo la pasión se disfrazaba de colchón.

No te tengo y no se de que me quejo
Si nuestras palabras cada vez se volvían más mundanas
Si nuestra magia, de a poco, se convertía en ordenanza.

No te tengo y no se de que me quejo
si ese presente vivía del pasado y de la esperanza de un futuro
como argumento nocturno, para que no frenaras mis besos.

No te tengo y no se de que me quejo
si ahora las fantasías se vuelven piel
y tengo más sexo que en nuestro ayer.

No te tengo y ahora entiendo de qué me quejo
Será que no tengo: con quien hacer el amor.