miércoles, 4 de mayo de 2011

1111

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Paradito en el planeta tierra

soy consciente de que por sobre mi cráneo

lo infinito está abarcando lo creado.


Observo.

Las pizzerías están repletas de gente
como los hospitales y las iglesias.
Sin embargo el mundo sigue con hambre,
enfermo y sin fe.

La moda de revelarse contra el bien nos llenó de cadáveres.
Si cometemos la locura de revelarnos contra el mal
nos invadiremos las vidas de amor.
Esto es un dictado, yo escribo.
Sólo el interior te expande al exterior con ojos claros.
El planeta tierra es una fuente de mensajes esparcidos.
La sabiduría no está en el sabio,
sino en el aire.
Sabio es el que la sabe percibir.

El mensaje verdadero se comparte en acción,
eso es lo más difícil de lo simple.

¿En qué piensa el tachero mientras se come las uñas con el semáforo rojo en los ojos?
¿En qué pienso yo al mirarlo desde el último asiento de un colectivo?

Lo cierto es que somos lo mismo, uno, todos,
hermanos con el misterio sabiendo acecharnos.



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fotografía hecha por mí hace unos días.


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Los despertadores están sonando,
son las 11 y 11,
es hora de despertar.

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jueves, 7 de abril de 2011

La lluvia deseada de los pájaros

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La lluvia deseada de los pájaros
reposa en nuestras baldosas
la expresión de su inmensidad.

Entre sutiles desenfoques las luces transitan la ciudad
reflejo de los vidrios, borrosas nubes redondas, rojas, verdes, ámbar,
charcos de sombras y grises brillándole al cielo su abandono,
el opaco gesto de un señor
que no ve a su alrededor con el valor del amor naciente
ignorando el encanto dado plenamente a su merced.

Agua libre con la que la vida acaricia
sabotea las esquinas de un testigo que carga
humanos en sus espaldas,
en la tierra que no morirá, madre santa, gracias,
por este segundo y este otro donde me bañás en tu milagro,
el eco de los tonos que creás en mi interior,
las gotas saben que el tiempo no es más que un reloj
y camino la vereda estirando las patas como un avestruz,
mientras se supone el mundo está dando una vuelta más,
mareando a los que no ven esto como una calesita donde la música
es un piano atravesando la inocencia,
y las muecas se muestran y se esconden entre las siluetas que contrastan;
la luz es mayor que la oscuridad, en la luz se gestan los colores,
la vida, el sueño que se despierta y se duerme, y da vueltas en su colchón de versos.

Al zarandeo de mis pies, las alpargatas se me zambullen en las profundidades de los baches,
mis alpargatas libres,
que no pertenecen a la tiranía del zapato,
como yo no pertenezco a la de la corbata,
aunque nada tenga que ver,
seres somos la metáfora,
y está a punto de parar
y una leve llovizna flota sobre nuestras almas

y la bendición será el cielo así como esté.


 
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sábado, 5 de marzo de 2011

Cuando uno sueña

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Cuando uno sueña, piensa que nada mejor de lo que sueña, puede existir.
Yo soñaba mucho hasta que te vi por primera vez.
Ahí entendí que los sueños a veces no alcanzan la gloria como la puede alcanzar la realidad.
Porque te aseguro que desde ese instante, los sueños y la vida se unieron en vos, en esa imagen inmaculada que todavía me das.
Fue esa vez en la que no tuve que cerrar los ojos para visualizar otra dimensión, sino que por lo contrario, sólo tuve que dejar que ellos se abrieran tanto como pudieran, para dejar que cada sensación que me dabas se haga eterna en mi interior.
Y hoy, que se cumple un año de aquel día y que todavía tengo toda esa eternidad floreciendo por mi ser, no quiero más que cuidarte con el corazón erguido y el coraje absoluto que me da el amarte, entendiendo profundamente que tengo el sueño vivo bendiciéndome cada día con su presencia divina.
Ángela, saboteaste mi realidad y me convertiste en el héroe protagonista de una vida que ni la imaginación hubiese tenido la grandeza de darme.
No hay gracias que alcance, ni escrito que baste,
NO HAY PLUMA, NI TINTA QUE PUEDA CON LA ESPADA QUE DESENFUNDA TU MIRADA.

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Fotografía hecha por Ángela Vanesa Pereira el 6 de marzo de 2010 en Mai Mai, San Isidro, Buenos Aires, Argentina.
Si me buscan, me encontraran mirando fijo a cámara, mejor dicho, mirando fijo a la fotógrafa que llevaba la cámara.

Dios!
Qué bella eternidad!

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